Querido Gustavo: Soy Clelia
Luro, la compañera de Jerónimo Podestá ¿recuerdas? Tú habías viajado a Córdoba a una charla a
los curas del Tercer Mundo. Lo habían invitado a Jerónimo por primera vez por
medio de Marimachi, Jerónimo partió muy
contento a Córdoba, era la 1º vez que los curas del Tercer Mundo lo invitaban. Pasó que al día
siguiente apareció Jerónimo en casa de regreso, le pregunté ¿qué le pasó? y su
respuesta sin ocultar su dolor me dijo: “me echaron, Gustavo no quería comenzar
si Jerónimo estaba en la sala”
Yo pensé “teólogo de la liberación, ¿qué liberación sostenía? “ ¿La
liberación clerical de valores falsos? Y me dio pena por tu persona.
También supe que de la misma forma te comportaste con Leonardo Boff el
mejor teólogo que hoy tiene la
Iglesia.
El sábado me llamó Francisco y le hice recordar de aquel episodio y me
respondió que se acordaba porque yo ya se lo había contado cuando aún era
nuestro Cardenal Bergoglio.
Gustavo si la
Teología de la
Liberación nos lleva a ser jueces de nuestros hermanos habría
que hacer la Liberación
de esa Teología ¿qué pasará cuando la Iglesia reforme esa ley
que es sólo una ley hecha por hombres y vean la forma de admitir las parejas
sacerdotales o el celibato optativo? ¿entonces cambiarías de opinión?
Leonardo Boff no dejó su lucha ni se fue de la Iglesia , lo sacaron en un
juicio injusto de la
Institución , para la Iglesia Pueblo de Dios como Vaticano II no lo condenó, tampoco a
Jerónimo que siempre se sintió Obispo de la Iglesia y como Pablo
eligió a los Gentiles, todos aquellos que sufrían persecución del clericalismo
los compensó a todos aquellos sancionados por una ley que no respetaba la
primacía y el respeto a la conciencia como sancionó el Vaticano II.
Si Dios quiere hoy con
Francisco que está rescatando la Iglesia Pueblo de Dios, las sanciones terminarán,
pertenecen al pasado y a los espíritus clericales que irán desapareciendo para llegar
a ser “Uno para que el mundo crea!
Clelia

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